Soy Rodrigo Díaz de Vivar, pero me llaman "El Cid Campeador"
PARTE I
Era tan importante su prestigio, que hasta el Rey Alfonso VI en el famoso “Juramento de Santa Gadea”, tuvo que rebajarse y jurarle que no había tenido nada que ver con la muerte de su hermano Sancho II, del que El Cid era Alférez de sus ejércitos.
Desde aquel juramento, Don Rodrigo siempre fue fiel a su rey, incluso cuando lo desterró por segunda vez y lo expropió de todos sus vienes, envió a su único hijo varón, Don Diego, a protegerle a Consuegra contra el ataque de los Almorávides.
En esa batalla, el hijo del Cid perdió su vida con tan solo 22 años el 15 de agosto de 1097.
La presencia de El Cid en Toledo fue muy importante, de hecho, fue perdonado por el rey de su primer exilio para ayudarle en la reconquista de la ciudad en 1085.
La presencia de El Cid en Toledo fue muy importante, de hecho, fue perdonado por el rey de su primer exilio para ayudarle en la reconquista de la ciudad en 1085.
Fue el primer Alcaide de Toledo y junto a Alfonso VI, crearon la cofradía mas antigua que hoy existe en el mundo,
La Real Cofradía de la Santa Caridad, para dar sepultura cristiana a todos los muertos de la batalla.Fue miembro de la corte de Toledo y su casa estaba justo enfrente del museo, entre la calle Cervantes y el convento de las Concepcionistas, donde tenía un pasadizo directo a los Palacios.También fue dotado de un castillo a 20 km al Este de Toledo, para protección de la ciudad por ese franco.
El castillo conocido como «Almena del Cid» y que hoy su población lleva el nombre de Almonacid de Toledo.
El Cid nunca perdió una batalla, tras el segundo destierro, decidió no servir a ningún Rey, y crear su propio reino. Conquistó el Levante y repelió todos los ataques de los musulmanes que le pusieron el nombre de «SIRI» o «CID» que significa, SEÑOR.
Según cuenta la leyenda, murió de muerte natural el 1 de Julio de 1099 siendo rey de Valencia. Lo tuvieron 10 días sin enterrar para atarlo a su caballo, y pasearlo ante el asombro de los almorávides al que ya daban por muerto.
Su esposa, Doña Jimena, siguió gobernando el reino de Valencia durante 2 años más, hasta que los musulmanes volvieron a conquistarla.
Fue sacada junto a su familia por Alfonso VI a la que dio protección. Como curiosidad, El Cid y Alfonso VI murieron el mismo dia con justo 10 años de diferencia. 1099-1109.
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26 de Marzo de 2026
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PARTE I
Yo soy Rodrigo Díaz de Vivar, hijo de Castilla y forjado en la guerra y el honor. Desde joven serví con lealtad al rey Sancho II de Castilla, a quien acompañé en batallas y conquistas. Pero el destino es caprichoso, y tras su muerte hube de jurar fidelidad a su hermano, Alfonso VI de León.
No todos confiaban en mí, y las intrigas de la corte me llevaron al destierro, lejos de mi tierra y de los míos.
En el exilio no hallé descanso, sino nuevas victorias. Con mi espada gané honra y riquezas, sirviendo tanto a cristianos como a musulmanes, pues mi lealtad era a mi palabra y a mi destino. Con el tiempo, logré conquistar la gran ciudad de Valencia, donde goberné con justicia, manteniendo el equilibrio entre culturas.
No todo fueron triunfos: la distancia de mi esposa, Jimena Díaz, y de mis hijas pesó sobre mi alma. Mas mi nombre creció en fama, y aun hoy se recuerda mi valor.
Yo, el Cid Campeador, no fui solo un guerrero, sino un hombre que luchó contra la adversidad para labrar su propio destino.
EL ÚLTIMO CANTAR
















































