Talavera de la Reina (Toledo) - Monumentos en una urna de cristal
Dentro de la urna, Talavera parece haber detenido el tiempo.
Entre azules, ocres y blancos, descansan sus paisajes, sus iglesias y sus antiguas murallas; el agua del Tajo abraza los puentes mientras la ciudad contempla, serena, el paso de los siglos.
Allí aparecen también sus gentes, sus tradiciones y sus raíces, como si la cerámica hubiera conseguido guardar no solo imágenes, sino también recuerdos.
Cada escena es una pequeña ventana al pasado; cada azulejo, una historia. Y en el centro de esta urna de cristal, Talavera permanece intacta, bella y eterna… como un recuerdo que nunca queremos dejar escapar.
Los monumentos que aparecen en la urna parecen guardar, cada uno, un pedacito del alma de Talavera:
La Colegial (Santa María la Mayor), majestuosa y serena, como un corazón de piedra que lleva siglos latiendo junto a la ciudad.
La Basílica del Prado, con su elegante cúpula, parece elevar una oración al cielo entre los árboles.
Las antiguas murallas y torres albarranas, guardianas silenciosas de historias, amores y recuerdos de otros tiempos.
Los Puentes del Parque de la Alameda, vestido de cerámica, parece tender un abrazo de colores sobre el agua.
El Puente Viejo sobre el Tajo, firme y eterno, une las orillas como si también quisiera unir pasado y presente.
La Plaza del Pan, llenos de luz y geometría, muestran la ciudad en su rostro más alegre y acogedor.
Y todos juntos parecen decir lo mismo: Talavera no solo se contempla… se siente.
Acuarela