sábado, 18 de marzo de 2017

Sierra de San Vicente (Toledo) - Paisajes entre "Cantos graníticos"






La Sierra de San Vicente en la Provincia de Toledo, es merecedora de los máximos elogios y el exponente de una rica variedad en fauna y vegetación, amén de lugares turísticos que merecen ser visitados.

Un oasis de tranquilidad, para los que quieran escuchar sólo "naturaleza", entre bosques de árboles, fuentes y riachuelos.

Mantiene una biodiversidad en verano muy apreciada (el término por el que se hace referencia a la amplia variedad de seres vivos sobre la Tierra y los patrones naturales que la conforman, resultado de miles de millones de años de evolución según procesos naturales y también de la influencia creciente de las actividades del ser humano) ...que se mantiene constantemente...debido principalmente a la buena temperatura que hace durante el día, al frío y el viento que sucumbe cuando empieza a irse el sol, y al rocío de las primeras horas de la mañana...

Un lugar sin duda para conocer...



                          Y perderse en un mar de calma....


                                                          David Miguel Rubio
                                         Promotor Turístico en Castilla-La Mancha









Historia

El nombre de la sierra y de la comarca se remonta a una tradición que asegura que en una cueva de estas montañas se escondieron los hermanos mártires Vicente, Sabina y Cristeta, elevados posteriormente a santos, tras huir en persecución del Pretor romano Daciano. 















La leyenda también asegura que Viriato se cobijó por estas tierras. 

Reconquistada por Alfonso VI de Castilla en torno al año 1085, la comarca fue repoblada por cristianos viejos en sucesivas oleadas.











La Comarca

La comarca de la Sierra de San Vicente la configuran 17 poblaciones que se encuentran ubicados de forma radial en torno a la misma sierra, ellos son: Almendral de la Cañada, Buenaventura, Cardiel de los Montes, Castillo de Bayuela, Cazalegas, Cervera de los Montes, Garciotún, Hinojosa de San Vicente, La Iglesuela, Marrupe, Navamorcuende, Nuño Gómez, Pelahustán, El Real de San Vicente, Sartajada, Segurilla y Sotillo de las Palomas.
En todos ellos el paisaje, el patrimonio monumental, histórico, etnográfico y gastronómico está asegurado ofreciendo una diversidad que lo hace ser una zona muy enriquecedora.












Sierra de San Vicente (Toledo)

La Sierra de San Vicente se sitúa en el borde septentrional de la provincia de Toledo, en Castilla la Mancha, lindando con Ávila, en España. Localizada por encima de la fosa del Tajo, justo donde se encuentra situada la ciudad de Talavera de la Reina, se trata del área más meridional del Sistema Central, interviniendo como un espolón del sector de la Sierra de Gredos. El conjunto queda encuadrado por el Valle del Tiétar al norte y por el Valle del Tajo al sur. Al este tiene continuidad a través de modestas entidades montañosas como la Sierra de la Higuera, Peña Berrocal, Peña Cenicientos y Peña Cadalso, enlazando a partir de esta última con las primeras elevaciones de la Sierra de Guadarrama. Mientras que al oeste termina abruptamente, destacando sobre la Fosa del Tajo.
Se trata de una elevación montañosa de dirección suroeste-noreste, alcanzando su máxima altitud en el paraje de El Piélago, constituido por los picos de Cruces (1373 m), San Vicente (1320 m) y Pelados (1331 m); rodeados por otros picos como: La Mesa (1127 m) y Cabeza de Oso (1001 m). Se configura como un fragmento de transición entre la Sierra de Gredos y la Fosa del Tajo, por lo que su relieve coincide con el de este macizo montañoso.
La vertiente norte contacta con el Valle del Tietar mediante un enlace abrupto, mientras que con el Valle del Alberche conecta mediante una rampa tendida pero más accidentada, debido a la presencia de numerosos arroyos estacionales y cerros, que gradualmente van disminuyendo su altitud, como por ejemplo los cerros Cabeza Garrido (771 m), Castillo (796 m) y Canto Amarillo (637 m); hasta llegar a la dehesa de Balsamaña (400 m). En esta vertiente se establecen numerosas poblaciones como: El Real de San Vicente, Hinojosa de San Vicente, Castillo de Bayuela, Garciotum y Nuño Gómez.

https://es.wikipedia.org/wiki/Sierra_de_San_Vicente_(Sistema_Central)












Castillo de San Vicente (Toledo)


Situación

El castillo de San Vicente se encuentra en la cima meridional del cerro de San Vicente (1.321 metros), en el término municipal de Hinojosa se San Vicente, al norte de la provincia de Toledo.

Se puede acceder a este castillete por la carretera TO-9045-V que lleva de El Real de San Vicente a Navamorcuende, en la margen izquierda, una vez culminada la subida. En este puerto se puede aparcar el vehículo, y ascender a pie por una pista empinada unos 300 metros. Cuando la pista pierde inclinación se abandona por la izquierda y se continúa por un sendero de montaña, siempre en línea recta, que lleva en unos 500 metros al vértice geodésico del cerro de San Vicente. Desde aquí se contemplan un poco más adelante las ruinas del castillo.









Historia


En toda la Sierra de San Vicente, de gran belleza natural, pueden apreciarse huellas de los pueblos íberos que existieron en la zona, destacando las esculturas de toros que se exponen en algunas plazas de los pueblos.

La cronología de este castillo es difícil de precisar. A falta de estudios rigurosos o documentación esclarecedora de la época, hemos de sondear las escasas fuentes escritas que hay sobre él.

En primer lugar, hay una serie de escritos antiguos que atribuyen a la Orden del Temple la posesión del castillo. Ya en las Relaciones de Felipe II, en 1578, a la pregunta de que si había restos de edificios antiguos en la comarca de Castillo de Bayuela (aún Hinojosa y sus tierras no se habían independizado de esta villa), respondieron que '[el castillo de San Vicente] fue monesterio de Templarios, esta en parte y lugar que a estar fortificados fuera cosa inexpunable, tiene a los lados dos torreones caidos'. 

Pocos años después, en 1590, el padre Juan de Mariana visitaría sus ruinas, y, como ya hemos comentado, en De Rege (1599) también recoge la tradición según la cual el castillo había pertenecido a los Templarios. Pero, además, ofrece un dato nuevo: las ruinas del castillo pertenecían a una abadía toledana. Con seguridad se trata de la antigua abadía de Canónigos Regulares, como más adelante explicaremos.

Otra tradición atribuye la construcción a los musulmanes.















El escribano e historiador local: Matías Gómez de Morales

...Y, posteriormente, por el año de trescientos y veinticinco que se contaban de los moros [año 935 de la Era Cristiana], el Miramolín [sic: Miramamolín], hijo de Maotmat, mandó edificar en este sitio un castillo más fuerte e inexpugnable que los que se hallaban construídos, donde pudiesen defenderse de sus enemigos, el cual aún hoy permanece parte de sus vestigios. (...)


Estuvo este encumbrado cerro, desde este tiempo hasta la destrucción de la morisma, poseído de esta vil canalla, el cual quedó yermo por un poco tiempo hasta que los Caballeros Templarios hicieron en él una granja, sugeta o hija del convento que tuvieron en Montalván, a la cual agregaron muchas casas, tierras y heredamientos (...)'.













Descripción
La planta de la construcción, en su perímetro exterior, prácticamente se puede inscribir en un cuadrado de 40 metros de lado, aunque su traza es irregular. La entrada se sitúa en el muro noroeste, cuya puerta debió estar flanqueada por dos torreones avanzados, de los cuales el mejor conservado es el del extremo oeste.

Este torreón tiene planta trapezoidal al interior y, al exterior, su muro corto, forma semicircular; de este modo, el muro se hizo de mayor grosor que el resto y de frente curvo, previendo posibles ataques. También tiene dos ventanas, una, abocinada, en su esquina norte, y otra en el muro oeste, cerrada con arco de medio punto hecho con lajas de piedra. Junto al torreón yace un gran bloque de la bóveda de medio cañón que lo cubría, armada con lajas de piedra y argamasa.

Los muros del extremo suroeste del castillo se asientan sobre la roca madre, en pronunciada pendiente, y seguramente por este motivo es el más derruido del conjunto. El muro sureste estaba jalonado por torreones, algunos de ellos apenas perceptibles hoy día. Caballero Zoreda y Sánchez-Palencia Ramos, dos estudiosos que visitaron el castillo en 1979 y 1980, distinguían al menos tres torreones, y defendían la tesis de que uno de ellos, el del ángulo oriental, es en realidad una atalaya anterior al resto del castillo, quizás de cronología emiral o califal. En nuestra opinión esta hipótesis es muy sugerente, pero no consideramos que haya suficientes argumentos para sostenerla; incluso, a primera vista, el estado de conservación de dicho torreón haría pensar que es posterior al resto.

Este torreón de planta circular es el mejor conservado del conjunto. Tiene unos 6 metros de diámetro, un metro y medio de grosor de muro, y su construcción es algo distinta a la del resto: las hiladas del muro aparecen diferenciadas en alternancia y la argamasa es de color más blanquecino (posiblemente por contener mayor proporción de cal). Presenta un vano de acceso adintelado y orientado hacia el Oeste; en él aún se observan los huecos para encajar los quicios de sendas puertas. En el interior, y a más de 2 metros de altura del suelo, hay un escalón que recorre todo su perímetro. Como acertadamente explicaran Caballero y Sánchez-Palencia, 'en este escalón se apoyaron los rollizos usados como vigas para el suelo del primer piso, quedando en el muro, por encima del escalón, los huecos donde se encastraron a la vez que se construía el muro'.

En el cerro, a corta distancia de esta construcción, se encuentran también los vestigios de lo que creemos que fue una antigua abadía canonical y las ruinas de una ermita del último cuarto del siglo XVII, erigida sobre la cueva donde, según la hagiografía medieval y la tradición, se refugiaron San Vicente y sus hermanas al huir de las autoridades romanas.














Castillo Templario de San Vicente (El "guardián" de la Sierra de San Vicente)













Flora en la Sierra…

Se encuentran plantas aromáticas, la jara, la retama, así como ciertas especies de arbustos de gran belleza. Entre los árboles más típicos hay que citar el alcornoque, la encina, el roble, el castaño, el acebo y varias especies de pino, como por ejemplo el pino piñonero, el pino negral, el pino rodeno o el más escaso pino albar.














Geología

La Sierra de San Vicente constituye el sector toledano del Sistema Central, del cual está separado por una profunda fractura ocupada por el curso del río Tiétar. El Sistema Central está constituido en su mayor parte por materiales granitoides en su parte central y centro-occidental y metamórficos y sedimentarios en los extremos occidental y meridional respectivamente…

Los materiales de estas terrazas están constituidos por cantos cuarcíticos y matriz arenosa.













Altitudes 

Cerro de las Cruces 1373
Pelados 1331
Cerro de San Vicente 1320
La Mesa 1127
Cabeza de oso 1103
Majaquera 1103 Cuchillar 1063
Cerro Poyal 1054
Canto Hituero 1018
Cabeza Bermeja 1009
Cabeza la Grama 896
Cerro Pinilla 872
Mesillas 841
Las Moriscas 841
Águila 820
Tomas 820
Navalprisco 816
El Cebadero 814
La Pinosa 810
Cerro Castillo 795




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