Satisfactor de barrigas,
de eficacia demostrada,
sobre la mesa no hay nada
como un buen plato de migas.
Viene de antiguo este plato
que, sin grandes pretensiones,
satisface las pasiones
de cualquier gourmet sensato.
Prepararlo es muy sencillo,
nada costoso de hacer,
saborearlo un placer
y no le exige al bolsillo.
Si disponen de pan duro
desmenúcenlo en trocitos
o córtenlo en cuadraditos
que así el éxito es seguro.
Pele dos dientes de ajo,
póngalos en el mortero,
y machaque lisonjero
aunque con buen desparpajo.
Añada sal evento,
póngale agua y revuelva
hasta que esta se disuelva
en el líquido elemento.
Vuelque las migas osado
en una cazuela al punto,
espolvoree pimentón,
riéguelas con el majado
y revuelva todo junto
poniendo gran atención
en hacer bien las jugadas
y que queden bien caladas.
Tápese la cacerola
con un paño humedecido
y deje todo tranquilo
que repose algunas horas,
o haga como hace mi hermana
desde hoy hasta mañana.
¿Ya han reposado? ¡Qué bien!
ponga aceite en la sartén
y otros dos dientes de ajo,
fríanse, y sin relajo,
vuélquense las migas, dentro,
el chorizo en rodajitas,
la panceta bien finita,
y fríase a fuego lento.
Revuélvase activamente
todo de forma concisa,
sin pausa, pero sin prisa,
y el triunfo será evidente,
pues, poco a poco, irá viendo
que van tomando color,
y que le llega un olor
que el apetito va abriendo.
Usted siga removiendo,
para que queden bien sueltas
y doradas como un sol,
que este es un plato español,
y sobre todo andaluz,
que es sinónimo de luz,
y no hay que darle más vueltas.
Se puede freír aparte,
más panceta y más chorizo,
por si quiere algún rollizo
aumentar su baluarte.
Sólo queda degustar,
y aunque hay distintos modos,
el modo tradicional,
que era el que usaba mi abuela,
cucharada y paso atrás,
para que así puedan todos
acercarse a la cazuela
y de las migas gozar,
es al que más me acomodo.
Le hacen buena cobertura
a las migas que describo,
pues el fruto del olivo,
y si mucho se me apura
y no son muy señoritos
huevos o pimientos fritos.
Casan siempre bien las uvas,
en racimo, o pisadas
y en pitarras fermentadas,
también vale si es en cubas.
El color es lo de menos,
blanco, tinto, que más da,
se trata de acompañar
y lo que importa es el mosto,
mas no las coma en agosto
que es plato fuerte, de invierno,
y se puede ir al infierno
sin que pueda rechistar.
¡Ah! y si migas le sobraron
porque hizo un disparate,
no se aflija del derroche,
y en cuanto pase la noche,
prepare un buen chocolate,
y sin miedo a lo que digan,
sírvalos de nuevo migas
y ponga de oro un broche
a sus dotes de cocina.