martes, 1 de abril de 2025

Del Romanticismo de Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870), a la ciudad de Talavera de la Reina del Siglo XXI

Del Romanticismo de Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870), a la ciudad de Talavera de la Reina del Siglo XXI
  

En la Ciudad de la Cerámica

En Talavera, donde el río murmura,
susurra el Tajo leyendas de amor,
entre murallas que el tiempo asegura
torres que velan su antiguo esplendor.

En la Plaza del Reloj, la tarde se apaga,
y el eco lejano de un paso al pasar
recuerda a María, la Reina olvidada,
que en noches calladas regresa al lugar.

Las Mondas estallan en fiesta y colores,
antigua memoria de un rito inmortal,
mientras en la Almeda, fragantes las flores,
tejen primaveras de aroma ancestral.

La Alcazaba árabe, bajo la luna,
guarda secretos de Abderramán,
y en la Corredera, que el alba acuna,
la historia respira en cada portal.

Cerámica fina, azul en el vuelo,
murales que cantan un arte sin fin,
en platos y azulejos, el viejo anhelo
de manos que plasman su eterno confín.

En la Colegial, campanas que lloran,
en Santa María reza el corazón,
y en el Prado, los fieles fervientes imploran
a la Virgen santa su fiel bendición.

Talabriga, de piedras vetonas,
susurra en Saucedo un pasado real,
ciudad de leyendas, de historia que entona
un canto que el viento no puede apagar.

Y así, Talavera, con alma infinita,
entre sus muros la vida dejó,
un puchero humeante, fe que palpita,
y un tiempo dorado que no se perdió.

 
David Miguel Rubio
Promotor Turístico en Castilla-La Mancha
Guía de Montaña


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