sábado, 29 de marzo de 2025

Lope de Vega (Poeta y Dramaturgo) - Viaje a Talavera de la Reina (Toledo)

Lope de Vega (Poeta y Dramaturgo) - Viaje a Talavera de la Reina (Toledo)
 

 
A Talavera de la Reina
 
En tierras de Castilla, al Tajo asoma,
Talavera la ilustre, de historia adornada,
con murallas de piedra que el tiempo doma,
y torres que al cielo velan su mirada.
 
En la plaza del Reloj suenan campanas,
eco de siglos que laten al viento,
mientras el arte, en manos artesanas,
viste en cerámica todo el momento.
 
¡Oh, Ciudad de la Cerámica, tan bella!,
cantan tus muros en vivos colores,
como un poema pintado en estrella,
de azulejos que encierran mil amores.
 
 
 
Por la Corredera el paso resuena,
va la historia con alma peregrina,
de la alcázaba árabe, sombra que ordena,
al Cristo que guarda la vieja esquina.
 
En Santa María La Mayor reposa
la fe que abraza tu centro sagrado,
y en la Virgen del Prado, luz hermosa,
se inclina el alma, fervor renovado.
 
Las Mondas regresan con su alegría,
fiesta que el tiempo no pudo apagar,
y en cada esquina vive todavía
la huella de Roma, su antiguo altar.
 
Caesarobriga fue tu viejo nombre,
Talabriga entre vetones nacida,
y hoy en Saucedo duerme el asombro
de una villa romana, nunca perdida.
 
 
Abderramán III, con paso altivo,
miró tu alcazaba de piedra callada,
mas tu esencia, en su latir más vivo,
florece en los jardines del Prado de luz encantada.
 
Templete en el Camino a Guadalupe,
carmelitas que rezan con voz serena,
Talavera, en tu historia se agrupe
el alma inmortal que nunca se apena.
 
¡Salve, Talavera, reina y señora!,
pasado y presente en ti se abrazan,
y en cada puchero que el fuego enamora,
sabores y sueños por siempre se enlazan
.
  
 
David Miguel Rubio
Promotor Turístico en Castilla-La Mancha
Guía de Montaña

Yo... Don Quijote, me llaman "El Caballero de la triste figura"...

Yo... Don Quijote, me llaman "El Caballero de la triste figura"...

 
¡Oh, noble lector, que te dignas a prestar atención a mis hazañas! Sepas que yo, Don Quijote de la Mancha, caballero de triste figura, he jurado dedicar mi vida a la justicia, a los menesterosos y, sobre todo, al amor de mi señora, la sin par Dulcinea del Toboso.
 
Cabalgo incansable sobre mi leal Rocinante, cuyo ánimo y resistencia superan a los mejores corceles de los antiguos paladines. A mi lado, siempre fiel, marcha mi buen Sancho Panza, escudero de noble corazón y mente terrenal, quien, aunque poco versado en las artes caballerescas, me acompaña con su inagotable repertorio de refranes y su apetito insaciable.
 
 
Cierto día, cuando los caminos de la Mancha nos llevaban sin rumbo fijo, avistamos en la lejanía treinta o más gigantes de enormes brazos que giraban al compás del viento. ¡Ah, qué oportunidad para aumentar mi gloria!
 
—Sancho —dije, señalando a los colosos—, he aquí una batalla digna de nuestra empresa. ¡Mira cómo esos gigantes desafían el cielo con sus descomunales brazos! No podemos permitir que sigan aterrorizando estas tierras.
 
—Señor —repuso Sancho, meneando la cabeza—, que no son gigantes, sino molinos de viento.
 
—¡Calla, descreído! —exclamé, espoleando a Rocinante—. ¡Es el miedo el que nubla tu juicio!
 
 
Y con lanza en ristre me lancé contra el más fiero de todos. Pero, ¡ay!, el destino es caprichoso, y en el momento de la embestida, uno de aquellos traicioneros brazos me alzó por los aires y me estrelló contra el suelo.
 
Sancho acudió presuroso a socorrerme, con una sonrisa apenas contenida.
 
—¿Lo veis ahora, mi señor? ¿No os dije que eran molinos?
 
Me incorporé con esfuerzo, sacudiéndome el polvo y respondiéndole con solemnidad:
 
—Sancho, amigo, más sabe el encantador Frestón que tú o yo. Él ha transformado a estos gigantes en molinos para privarme de la gloria de la victoria.
 
 
Y así seguimos nuestro camino, con Rocinante sacudiendo su escuálido cuerpo y Sancho refunfuñando sobre la falta de posadas y buenos manjares. Pero yo, Don Quijote, marchaba con la cabeza alta, pues en mi corazón ardía el fuego del amor por Dulcinea y la certeza de que el mundo aún necesitaba caballeros andantes.
 
¡Adelante, Rocinante! ¡Que la aventura nos espera!
 


Me llamo Viriato... y hace más de dos milenios fui el azote de Roma...

Me llamo Viriato... y hace más de dos milenios fui el azote de Roma...
 

 
Me llamo Viriato, y fui el azote de Roma. No nací con ansias de guerra ni con deseos de conquista. Mi hogar eran las tierras agrestes de Lusitania, donde el viento silbaba entre las rocas y el sol doraba las praderas. 
 
El Terror de Roma
 
Era un simple pastor, un hombre que conocía los caminos del monte mejor que las sendas del poder. Pero Roma, con su sed insaciable de dominio, me arrebató la paz.
  
 
Recuerdo el día en que el traidor Galba tendió su trampa. Nos prometió tierras, nos habló de paz, nos pidió entregar las armas. Confiamos. Y en un instante, nuestros hermanos fueron masacrados. Vi la sangre teñir la tierra, vi la traición grabada en los ojos de aquellos que aún respiraban. Pero yo escapé. Y juré que Roma pagaría.
 
Bandolero me llamaron, pero solo tomé lo que nos arrebataron. De guerrero me acusaron, pero solo levanté mi espada contra aquellos que oprimían a los míos. 
 
Y líder me hicieron, pues fui el único que supo cómo enfrentarlos. No con batallas al estilo de Roma, sino con la astucia de quien conoce cada peñasco, cada río, cada sombra del bosque. Atacamos cuando menos lo esperaban, nos desvanecimos entre las montañas antes de que pudieran alcanzarnos.
 
 
Cruzamos el Tajo, nos ocultamos en estas tierras, y desde la penumbra golpeamos a Roma una y otra vez. Durante siete años, los legionarios temblaron al oír mi nombre. Durante siete años, su orgullo de conquistadores fue quebrado por un hijo de estas tierras.
 
Monte Venus
 
Corríamos como el viento entre los riscos y los bosques espesos de la sierra. El Monte Venus se alzaba imponente, testigo de nuestra lucha sin tregua. Los romanos nos pisaban los talones, pero conocíamos estas tierras como la palma de nuestras manos. Ellos avanzaban en formación, pesados con su hierro y su soberbia, mientras nosotros nos deslizábamos entre las sombras, ágiles y letales.
 
 
Mi corazón latía con furia, no por el miedo, sino por la ira de ver nuestra tierra mancillada por los invasores. No luchábamos solo por nuestras vidas, sino por la libertad de Lusitania. La emboscada estaba lista. Un silbido cruzó el aire y, de entre los árboles, las lanzas volaron certeras. El grito de los romanos se alzó en la noche.
 
Seguimos corriendo, no por huir, sino para hacerles creer que podían alcanzarnos. Que bajaran la guardia. Que pensaran que éramos solo bárbaros sin estrategia. Pronto sabrían la verdad. Pronto, la sangre de Roma regaría esta sierra como advertencia para los que osaran desafiar a los hijos de la libertad.
 
 
Pero la traición, siempre la traición... No fue Roma quien me venció, sino las manos de los míos, compradas con oro romano. Mis propios hombres, aquellos a los que llamé hermanos, clavaron el puñal en mi carne mientras dormía. No murieron por ello con riquezas, pues Roma no paga traidores.
 
 
Hoy mi cuerpo reposa en la tierra que defendí, pero mi nombre sigue vivo. Me llaman mito, me llaman leyenda. Que así sea. Pues aunque los siglos pasen, siempre habrá un eco en los montes que susurre mi historia: Viriato, el que nunca se inclinó ante Roma.
 
 
David Miguel Rubio
Promotor Turístico en Castilla- La Mancha
Guía de Montaña


Relatos en el tiempo - Talavera de la Reina

Relatos en el tiempo - Talavera de la Reina
 
 
1 - Callus el guerrero vetón - Tiempos convulsos en Hispania
 
 
2 - Me llamó Viriato... y hace más de dos milenios fui el azote de Roma...
 
 
3 - Las Voces del Puente Viejo - Talavera de la Reina ((Toledo)
 
 
4 - Tiberius (El legionario de Caesarobriga) - Cuando Hispania era dominio de Roma
 
 
5 - Talabayra, la joya amurallada del Tajo
 
 
6 - Las desdichas de Doña Leonor de Guzmán - Talavera de la Reina (Siglo XIV)
 
 
7 - Santa Teresa de Jesús pisó Talavera de la Reina en sel Siglo XVI...
 
 
8 - Don Quijote de la Mancha pasa por La "Ciudad de la Cerámica"
https://elrealdesanvicente.blogspot.com/2025/03/don-quijote-de-la-mancha-pasa-por-la.html?m=1
 
 
9 - Lope de Vega (Poeta y Dramaturgo) - Viaje a Talavera de la Reina (Toledo)
 
  
10 - Soy Antonio Sánchez, y lucho por liberar Talavera de la Reina del ejército francés... (Julio de 1809)
 
 
11 - Del Romanticismo de Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870), a la ciudad de Talavera de la Reina del Siglo XXI
 
 
12 - Me llaman "Puente de Hierro"... paso seguro sobre el río Tajo, enlazando caminos, historias y generaciones (1908)
 
 
13 - Yo soy, Juan Ruiz de Luna... y desde que tengo memoria, la arcilla y el esmalte han sido mis fieles compañeros
 
 
14 - Me llamó Talavera de la Reina... y he sido testigo de conquistas, guerras, hambre y abandono
 
 
15 - Soy cerámica "Talaverana"... nací del barro, el agua y del fuego
 
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David Miguel Rubio
Promotor Turístico en Castilla- La Mancha
Guía de Montaña


Tiberius (El legionario de Caesarobriga) - Cuando Hispania era dominio de Roma

Tiberius (El legionario de Caesarobriga) - Cuando Hispania era dominio de Roma
 
 
El sol se alzaba perezoso sobre el horizonte cuando divisé las murallas de Caesarobriga. Después de tantos meses en campaña, luchando contra tribus rebeldes en los confines de Hispania, el solo hecho de ver la ciudad me llenó de un extraño sosiego. Sus muros de piedra, reforzados tras años de dominio romano, se alzaban firmes, desafiando el tiempo y la guerra.
 
Al acercarme, noté el bullicio del mercado matutino. Los mercaderes gritaban sus precios, ofreciendo desde ánforas de aceite hasta telas traídas de Tarraco. 
 
Un grupo de niños corría entre los puestos, ajenos a las preocupaciones de los adultos. Algunos hombres, con túnicas sencillas y rostros curtidos por el sol, hablaban en la lengua de los vettones, aunque cada vez más mezclada con el latín. 
 
Caesarobriga era una ciudad de frontera, donde Roma imponía su orden, pero las viejas costumbres aún resistían.
  
 
Caminé por las calles empedradas, notando cómo la ciudad había cambiado. Un nuevo templo a Júpiter se erigía cerca del foro, sus columnas blancas resplandeciendo con la luz de la mañana. No lejos de allí, una taberna dejaba escapar el aroma del vino y el pan recién horneado. Mi estómago rugió, recordándome que llevaba demasiado tiempo alimentándome de raciones de campaña y carne seca.
 
Algunos de mis compañeros, que habían regresado antes que yo, bebían y reían en una esquina, contándose historias de batalla con el entusiasmo de los que sobreviven para narrarlas. 
 
Me acerqué, sintiendo el peso de la espada en mi cinto y el polvo del camino aún pegado a mi piel. Habíamos luchado, habíamos sangrado por Roma, y ahora, al menos por un tiempo, podíamos descansar bajo la sombra de sus muros.
 
Caesarobriga nos recibía como hijos pródigos, pero en el fondo todos sabíamos que la paz nunca duraba demasiado. 
 
Pronto, nuevas órdenes llegarían, nuevos enemigos se alzarían, y una vez más, partiríamos hacia la guerra. Pero por ahora, el olor del pan caliente y el eco de las risas bastaban.
 
Había vuelto a casa.
 
  
David Miguel Rubio
Promotor Turístico en Castilla- La Mancha
Guía de Montaña


viernes, 28 de marzo de 2025

Las Voces del Puente Viejo - Talavera de la Reina ((Toledo)

Las Voces del Puente Viejo - Talavera de la Reina ((Toledo)
 
Romanos
  Visigodos
    Musulmanes
      Cristianos

 
Las Voces del Puente Viejo - Talavera de la Reina ((Toledo)
 
¡Ah, viajero!... que me cruzas sin pensar, ¿sabes cuántos siglos sostienen tus pasos? Soy el puente romano de Talavera de la Reina, y en mis piedras habita el eco de incontables historias. Fui erigido cuando Roma extendía su imperio, sólido y orgulloso sobre el Tajo, testigo del ir y venir de legiones, carros cargados de trigo y ánforas rebosantes de aceite y vino. Los soldados marchaban con sus sandalias resonando en mi lomo, y los mercaderes discutían precios en el foro cercano.
 
 
Talavera de la Reina en 1567
(Wyngaerde)
Puente Viejo - Santa Catalina
(Puente Romano)
 
 
40 Molinos de Arriba (Vieja Central Eléctrica)
41 La Alcazaba
42 Iglesia de Santa Leocadia (Con sus dos torres)
43 Ermita de San Juan
 
Fotografía satélite del Puente romano
 
Luego llegaron tiempos inciertos. Cuando Roma se desmoronó, los visigodos pisaron mis losas. No traían el orden de los césares, pero sí nuevos rezos y leyes. Me vieron como un camino entre sus fortalezas, y los campesinos cruzaban mis arcos llevando cestas de mimbre repletas de frutos de la tierra.
 
Después, los árabes hicieron suyas estas tierras y me vieron con ojos distintos. A mi vera, el Tajo era espejo de mezquitas y jardines, de molinos que molían la harina con la paciencia del agua. Hombres de turbantes y túnicas cruzaban mis piedras, llevando especias, seda y manuscritos llenos de saber. Los pescadores lanzaban sus redes, y a veces, bajo mi sombra, poetas recitaban versos al río que nunca descansa.
 

 
Pero el tiempo es un río más fuerte que el Tajo, y un día vi avanzar a los cristianos con sus pendones y armaduras relucientes. La Reconquista me trajo nuevas pisadas, más iglesias, más conventos, y el tañido de las campanas sustituyó al canto de la llamada a la oración. Por mis espaldas pasaron monjes, hidalgos y labriegos, todos con la vista puesta en un futuro incierto.
 
Legiones romanas atravesando
el puente romano
 
Y así sigo, viendo pasar las estaciones y los siglos. Mis arcos han sentido las crecidas del río y las guerras de los hombres. Los pescadores aún me miran con respeto, los mercaderes siguen regateando, y los enamorados se detienen a susurrar promesas. Yo, el viejo puente, los miro a todos con la paciencia de quien ha visto el mundo cambiar y sabe que, al final, siempre habrá alguien que cruce su camino sobre mis piedras.
 
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Entre puentes baja caudaloso el río "Tajo" (Marzo 2025) - Talavera de la Reina (Toledo)
 
 
Curiosidades
 
 
 
David Miguel Rubio
Promotor Turístico en Castilla-La Mancha
Guía de Montaña


miércoles, 26 de marzo de 2025

Cruzando Tres Ríos (Tamujoso, Gévalo y Tajo) - El agua... caudal de vida

Cruzando Tres Ríos (Tamujoso, Gévalo y Tajo) - El agua... caudal de vida
 
 
El arroyo Tamujoso es un curso de agua que atraviesa el municipio de Belvís de la Jara, en la provincia de Toledo, Castilla-La Mancha. 
 
Nace en las sierras cercanas al sur del municipio y fluye en dirección sureste-noroeste, pasando por el casco urbano de Belvís de la Jara. Actúa como colector de numerosos cursos de agua provenientes de las sierras próximas y desemboca en el embalse de Azután, donde también lo hace el río Gévalo. 
 
En su margen derecha se encuentra la Peña de la Mora, una formación rocosa envuelta en leyendas locales.
 
 
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El río Gévalo, a su paso por Alcaudete de la Jara (Toledo), es un curso fluvial de la comarca de La Jara que atraviesa un entorno natural caracterizado por bosques de ribera y paisajes de monte mediterráneo. 
 
En esta zona, el río mantiene un caudal irregular, dependiendo de las lluvias estacionales. Su cauce serpenteante ha sido históricamente aprovechado para la agricultura y la ganadería, y alberga una biodiversidad notable, con especies como nutrias, garzas y diversas variedades de peces. 
 
Además, su entorno es un lugar ideal para el senderismo y la observación de aves.
 
 
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El río Tajo, a su paso por Talavera de la Reina, ha sido históricamente un elemento clave para el desarrollo de la ciudad, tanto en lo económico como en lo cultural. 
 
Antiguamente, sus aguas eran fundamentales para la agricultura y la cerámica talaverana, pero en la actualidad, su caudal se ve afectado por la regulación de embalses y el trasvase Tajo-Segura, lo que ha generado preocupaciones ambientales. 
 
A pesar de ello, sigue siendo un símbolo de la ciudad, con espacios naturales y puentes emblemáticos como el puente de Hierro y el puente Romano, que lo convierten en un punto de interés para habitantes y visitantes.
 
 
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